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Constitución Apostólica Magnum Matrimonii Sacramentum
7 de octubre de 1982


Constitución Apostólica de Juan Pablo II Magnum Matrimonii Sacramentum para la definitiva forma jurídica del Pontificio Instituto de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia.

Juan Pablo II Obispo siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria.

1. La Iglesia siempre ha estado preocupada con particular solicitud pastoral por el Gran Sacramento del Matrimonio (cfr. Ef 5,32), siendo ella “consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad” (Familiaris consortio, 1).

“De hecho la salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana están estrechamente unidas con la feliz condición de la comunidad conyugal y familiar” (Gaudium et spes, 7).

De esta particular solicitud pastoral es testimonio el amplísimo tratamiento que al mismo asunto dedica el Concilio Vaticano II.

Los Sumos Pontífices y también los Obispos de todo el mundo no han cesado nunca de proponer y urgir una y otra vez a los fieles la imagen más perfecta del matrimonio y la familia, respondiendo al mismo tiempo a las cuestiones de esta nuestra época, como ha sucedido cuando Nuestro Predecesor Pablo VI promulgó la Carta Encíclica Humanae vitae.

Entre los múltiples signos de esta solícita atención, registrados más recientemente, destacan ciertamente el Sínodo de los Obispos de Roma, celebrado desde el 26 de septiembre hasta el 25 de octubre de 1980, y la constitución del Pontificio Consejo para la familia.

2. Entre los principales deberes añadidos a la misión de la Iglesia en lo que concierne al Matrimonio y a la Familia debe ser considerada la obligación “de proclamar a todos el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, asegurando su plena vitalidad, así como su promoción humana y cristiana” (Familiaris consortio, 3).

Esta es la razón por el que la Iglesia, principalmente tras el Concilio Vaticano II, ha estado interesada tanto en la promoción de la investigación teológica acerca del Matrimonio y la Familia cuanto en la promoción de institutos que se proponen la formación pastoral de quienes de modo especial se hallan comprometidos en este campo dentro de su actividad pastoral. No obstante es por eso ahora necesario que se crease un Instituto principal de estudios para la promoción de la investigación teológica y pastoral sobre Matrimonio y la Familia para provecho de la Iglesia universal.

3. Por eso, después de haber ponderado todo atentamente, establecemos y acordamos que al Pontificio Instituto de estudios del Matrimonio y Familia, ya fundado y operante en la Pontificia Universidad Lateranense, le sea concedido el reconocimiento jurídico, a fin de que la verdad acerca del Matrimonio y la Familia sea indagada con un método siempre más científico, y para que los laicos, religiosos y sacerdotes puedan recibir al respecto una formación científica, ya sea filosófico-teológica, ya sea en las ciencias humanas, de manera que su ministerio pastoral y eclesial venga desarrollado de modo más adecuado y eficaz para bien del Pueblo de Dios.

Por tanto, este Instituto tiene la facultad de conferir, con derecho propio los siguientes grados académicos:

1. El Doctorado en S. Teología con la especialización en ciencias teológicas sobre Matrimonio y Familia;
2. La Licencia en Teología sobre Matrimonio y Familia;
3. El Diploma en ciencias sobre Matrimonio y Familia.

4. El Instituto conseguirá estos fines prescritos:

1. Instituyendo un curso para el Doctorado en S. Teología con especialización en ciencias teológicas sobre Matrimonio y Familia para aquellos que ya tienen la licencia en S. Teología.

2. Instituyendo un curso para la Licenciatura en la Teología sobre Matrimonio y Familia para aquellos que han conseguido el bachillerato en Teología.

3. Instituyendo un curso para el Diploma en la Teología sobre el Matrimonio y la Familia para quienes en su propia Nación tienen el derecho de acceder a la Universidad.

4. Instituyendo seminarios de estudio, a los cuales se inviten hombres de doctrina probada, sobre las cuestiones más graves y urgentes referentes al Matrimonio y a la Familia, según el parecer de las Autoridades Académicas del Instituto o a petición de los Dicasterios de la Curia Romana o las distintas Conferencias Episcopales.

5. Las autoridades Académicas del Instituto son: el Gran Canciller y Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, el Presidente y el Consejo del Instituto. El Presidente, que de oficio pertenece al Senado Académico de la Pontificia Universidad Lateranense, es nombrado por el Sumo Pontífice.

6. Se proveerá a realizar de manera oportuna cuanto queda establecido en esta Constitución Apostólica, con los propios Estatutos, que deberán ser aprobados por la legítima autoridad de la Santa Sede, después de haber oído al Senado Académico de la Pontificia Universidad Lateranense.

7. El Instituto estará ligado, con un vínculo peculiar, al Pontificio Consejo para la Familia, según lo que he descrito en la Carta Apostólica, dictada como Motu Propio “Familia a Deo Instituta”, bajo el n. V, f.

8. El Instituto es confiado al especial patrocinio de la Santísima Virgen María de Fátima.

9. Esta Constitución que, en contra de la costumbre, viene promulgada por el diario “L’Osservatore Romano”, comenzará a estar vigente desde el 14 de octubre de 1982.

Deseamos, finalmente, que esta Nuestra Constitución sea establecida, válida y eficaz, y sea observada escrupulosamente por todos los que están interesados en ella, sin que obste nada en contrario.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 7 de octubre, en la memoria de la Santísima Virgen del Rosario, del año 1982, cuarto de nuestro pontificado.