Divorcio y aborto dejan heridas por curar

Fuente peque
Año 2008 - nº 6
Benedicto XVI
Audiencia de S.S. Benedicto XVI a los participantes del Congreso Internacional "L'olio sulle ferite. Una risposta alle piaghe dell'aborto e del divorzio". Sala Clementina, 5 de abril de 2008
Señores Cardenales,
Venerados Hermanos en el episcopado y en el Sacerdocio,
¡Queridos hermanos y hermanas!

Con gran alegría me encuentro con vosotros con ocasión del Congreso Internacional “El aceite sobre las heridas”. Una respuesta a las plagas del aborto y el divorcio, promovido por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, en colaboración con los Caballeros de Colón. Me complazco con vosotros por la temática que es objeto de vuestras reflexiones de estos días, más actual y compleja que nunca, y en particular por la referencia a la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37), que habéis elegido como clave para acercaros a las plagas del aborto y el divorcio, que tanto sufrimiento comportan en la vida de las personas, de las familias y de la sociedad. Sí, de veras los hombres y las mujeres de nuestros días se encuentran a veces desnudos y heridos, en los márgenes de las calles que recorremos, a menudo sin que nadie escuche su grito de ayuda y se acerque a su pena, para aliviarla y curarla. En el debate, a menudo puramente ideológico, se crea en torno a ellos una especie de conjura del silencio. Sólo en la actitud del amor misericordioso podemos acercarnos para llevar socorro y permitir a las víctimas alzarse y retomar el camino de la existencia.