Deus caritas est. Eros y agape en la perspectiva del Misterio Nupcial

Fuente peque
Año 2008 - nº 12

Leopoldo Vives Soto

«La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz –en el fondo la única– que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar. El amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en práctica porque hemos sido creados a imagen de Dios. Vivir el amor y, así, llevar la luz de Dios al mundo: a esto quisiera invitar con esta Encíclica» (DCE 39).

Estas palabras de Benedicto XVI, casi en la conclusión de su encíclica Deus Caritas est, nos hablan de la revelación del amor de Dios como la luz definitiva que ilumina la vida del hombre. Esa luz brilla en nosotros mismos cuando nos dejamos alcanzar y transformar por el amor de Dios: «brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16).