EDUCAR EL AMOR HUMANO

educar CATEGORIAHay dos categorías especialmente fecundas para la evangelización y para la más profunda humanización: la educación y la nupcialidad. La primera porque es camino y la segunda porque es maduración de la existencia.

El título de esta sección sitúa en una misma perspectiva un camino y un destino: “Educar el amor humano”. Por lo tanto, potenciaremos con la hondura necesaria en estas páginas una reflexión permanente, abordada desde un amplio panel de autores, orientada hacia el corazón de la existencia, la vocación como clave de sentido, y la ardua tarea de hacerla posible, focalizando los mimbres que hacen posible el tránsito desde la infancia-juventud a la plena realidad humana.

Don y tarea son las vertientes que en rigor están en juego. Sin el don, cualquier esfuerzo se hace ilusorio, porque no existe una identidad reconocible. Sin que la vida se haga tarea, el quehacer humano, se muta en artificio.

“Nos encontramos ante algo dulce, misterioso e infinitamente grande. Dios mira con amor. Él es aquel cuya mirada hace que las cosas lleguen a ser ellas mismas y yo pueda ser realmente yo mismo”, nos dirá Guardini. Y la Gaudium et spes (24c) expresará cómo “el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás”.

El camino es largo, sin duda, y cargado de esperanza. Con la ayuda de muchos, nuestro intento se verá recompensado.